Tu rutina facial paso a paso, ¡tengas el tiempo que tengas!

No todos los días tenemos tiempo para una rutina facial completa. En el post de hoy vamos a aclarar qué pasos son esenciales y cuáles podemos introducir dependiendo del tiempo (o las ganas) que tengamos.

Rutina express: nuestra salvación cuando no tenemos tiempo ni para vivir.

Rutina express de mañana:

Si sólo tenemos 5 minutos, los tres pasos esenciales de nuestra rutina son la limpieza, la hidratación y la protección solar

La limpieza diaria es el primer paso para tener una piel sana y bonita. Tenemos que eliminar bien la suciedad y la grasa que se acumulan en la piel antes de aplicar el resto de productos. 

Después hidrataremos nuestra piel el profundidad. Este paso es esencial porque nos ayuda a conservar los niveles de agua en la piel, la elasticidad y la función barrera. Nos interesan los productos con Vitamina C, ácido hialurónico o colágeno. 

El último paso es la protección solar. Utilizar un buen protector solar a diario es la mejor forma de luchar contra los signos de envejecimiento. Debemos aplicarlo incluso en invierno o los días que no vamos a salir de casa (¡el cristal de las ventanas no nos protege del sol!).

Rutina express de noche

Por la noche preferimos la doble limpieza. Debemos eliminar en profundidad los restos de suciedad, protector solar, maquillaje y polución. En primer lugar aplicamos un limpiador en aceite, ideal para eliminar todos estos restos, y en segundo lugar un limpiador con base acuosa (puede ser el mismo que utilizamos por la mañana).

Después de limpiar la piel, finalizamos con la hidratante. 

Rutina básica: todo lo necesario en 10 minutos.

Rutina básica de mañana:

Si queremos dedicarle un poco más de tiempo a nuestra rutina, podemos añadir a la anterior el tónico y el contorno de ojos.

Después de limpiarnos bien la piel, aplicamos el tónico. Sirve para hidratar la piel y equilibrar su pH, preparándola para el resto de productos. Se puede aplicar directamente dando ligeros toques con las manos limpias o con un disco de algodón. 

Cuando el tónico se haya absorbido, aplicamos el contorno de ojos. La piel de esta zona es más fina que la del resto de la cara, así que es fundamental utilizar un producto específico. Además, es la zona en la que primero suelen aparecer los signos de envejecimiento. 

Para finalizar aplicamos la hidratante y el protector solar.

Rutina básica de noche:

Tras la doble limpieza, aplicamos el tónico, el contorno de ojos y la hidratante. 

Rutina completa: nuestra aliada si queremos ver resultados.

Cuando queramos cuidar la piel sin prisas con una rutina que trate todas nuestras necesidades, a la rutina anterior añadimos una esencia y un sérum.

Rutina completa de mañana:

Después de limpiar y aplicar el tónico, continuamos con la esencia. Ésta suele tener base acuosa y una formulación de ingredientes muy concentrada. Es un paso imprescindible si buscas reafirmar o tratar las manchas de tu piel.

A continuación, aplicamos el sérum. Este producto está diseñado para tratar problemas específicos de la piel. Además, todos hidratan y unifican el tono. Con 3 o 4 gotas es suficiente.

Seguimos con el contorno, la hidratante y el protector solar.

Rutina completa de noche

Tras la doble limpieza y el tónico, aplicamos la esencia, el sérum, el contorno y la hidratante.

Rutina sofá & chill: una sesión de cuidado y relajación, sin prisas ni preocupaciones.

Cuando queramos relajarnos y mimarnos, podemos optar por la rutina facial con todos los pasos. Lo ideal es llevarla a cabo una o dos noches a la semana. A los pasos de la rutina completa añadiremos la exfoliación y la mascarilla. Al ser por la noche, podemos prescindir del protector solar.

Después de la doble limpieza, aplicamos el exfoliante. Su función es eliminar las células muertas y mejorar la textura de la piel. Recomendamos incluirlo en la rutina 1 o 2 veces por semana y hacerlo por la noche, ya que la piel puede sensibilizarse y no es recomendable exponerla al sol y a la polución. 

Podemos escoger entre dos tipos de exfoliantes:

  • físicos: contienen gránulos que, a través de movimientos mecánicos, eliminan las células muertas de la piel.
  • químicos: son acuosos y no contienen gránulos. Actúan más profundamente que los anteriores ya que llegan a eliminar las células muertas y la suciedad de la epidermis.

Después de exfoliar, seguimos con el tónico. Cuando se haya absorbido por completo, aplicamos la mascarilla. Podemos incluirla en nuestra rutina 2 o incluso 3 veces por semana. Las mascarillas de tejido son nuestras favoritas ya que contienen una concentración muy alta de ingredientes y notamos sus efectos inmediatamente después de retirarlas. 

Continuamos con la esencia, el sérum, el contorno de ojos y la crema hidratante.

GUÍA RÁPIDA

Rutina express de mañana: limpieza, hidratación, protección solar.

Rutina express de noche: doble limpieza, hidratación.

Rutina básica de mañana: limpieza, tonificación, contorno de ojos, hidratación, protección solar.

Rutina básica de noche: doble limpieza, tonificación, contorno de ojos, hidratación.

Rutina completa de mañana: limpieza, tonificación, esencia, sérum, contorno de ojos, hidratación, protección solar.

Rutina completa de noche: doble limpieza, tonificación, esencia, serum, contorno de ojos, hidratación. 

Rutina sofá & chill: doble limpieza, exfoliación, tonificación, mascarilla, esencia, sérum, contorno de ojos e hidratación.

Maskne: ¿Qué es?, ¿Cómo puedo combatirlo?

A estas alturas es muy probable que ya hayas oído hablar del maskne (mask + acne, en inglés). Se trata de un tipo de acné mecánico provocado por el uso continuado de la mascarilla. Durante este año, la mascarilla se ha convertido en un elemento esencial y necesario en nuestra jornada diaria. Sin embargo, su uso continuado puede provocar efectos secundarios no deseados: la aparición de brotes de granitos o rojeces en la zona de la barbilla, mejillas y nariz.

¿Por qué aparece?

El contacto prolongado de la mascarilla con nuestra piel provoca microdesgarros (muchas veces imperceptibles a nuestros ojos) que facilitan la entrada de bacterias y suciedad. Ésta se deposita en nuestros poros y provoca granos, puntos negros, irritación o sensibilidad. 

El ambiente dentro de la mascarilla es húmedo y cálido, favoreciendo todavía más la acumulación de sudor, bacterias y grasa. Teniendo en cuenta que la función de la mascarilla es bloquear la salida de gérmenes, la piel no es capaz de respirar y toda esta suciedad permanece en contacto con nuestra piel, generalmente durante horas.

Además, a veces alargamos la vida de la mascarilla durante más tiempo del recomendado, utilizamos cosméticos inadecuados y no somos rigurosas con nuestra rutina de limpieza diaria. Esta es la combinación perfecta para la aparición de todo tipo de lesiones en nuestra piel. 

¿Cómo puedo evitarlo?

Lo más importante que debemos tener en cuenta es la higiene, tanto en el uso de nuestra mascarilla (lavarla frecuentemente si es reutilizable o usarla únicamente el tiempo recomendado si es desechable), como en el cuidado de nuestra piel: debemos cuidar al máximo nuestra rutina diaria de limpieza. 

Si no tienes claro qué pasos seguir, ¡te proponemos una rutina como ejemplo!

RUTINA FACIAL ANTI MASKNE

1º. Limpieza: una limpieza efectiva mañana y noche es el primer paso para combatir el maskne

Por la mañana podemos utilizar un limpiador con base acuosa y pH equilibrado para eliminar cualquier resto de suciedad. Nos interesan los que contengan hidroxiácidos (si quieres conocer más el mundo de los hidroxiácidos, lee nuestro artículo) o exfoliantes enzimáticos como la papaína, la niaciamida o las arcillas. Te proponemos el Low Ph Good Morning Gel Cleanser de Cosrx o el Liquid Gold Resurfacing Cleansing Cream de Alpha-H.

Por la noche es preferible que optemos por la doble limpieza. Durante el día utilizamos más la mascarilla, estamos expuestas a la polución y utilizamos maquillaje y protector solar, así que debemos hacer más hincapié en eliminar estos residuos. 

En primer lugar podemos utilizar un producto con base oleosa para deshacernos del maquillaje y la protección solar, como por ejemplo el Natural Cleansing Oil de Urang. Después, podemos continuar con el mismo limpiador que hemos aplicado por la mañana. 

La limpieza no debe ser agresiva, tenemos la piel está más sensible de lo normal y no queremos irritarla todavía más. Debemos eliminar la suciedad y el sebo de forma suave y respetuosa.

2º. Exfoliación: tenemos que atacar el maskne desde la raíz. Para esto podemos utilizar un exfoliante químico que contenga ácido salicílico ya que limpia los poros desde el interior y en profundidad, como elAloe BHA Skin Toner de Benton. Si tu piel es más sensible, elige un exfoliante que contenga AHAs o PHAs. Puedes aplicarlo tanto por la mañana como por la noche, ¡pero es importante que protejas siempre tu piel de la radiación solar! El Instant facial con Ácido Glicólico de Alpha-H, el Liquid Gold de Alpha-H o la Daily Skin Softening Water de Klairs.

Para combatir el maskne debemos evitar los exfoliantes mecánicos (los que contienen azúcar, sal marina o café). Son más agresivos con nuestra piel y podrían agravar nuestro problema.

Además, una o dos veces por semana es interesante que nos apliquemos una mascarilla de arcilla, ingrediente ideal para reducir el exceso de grasa en la piel como la Clarifying Face Mask with Olive Powder de UpCircle.

3º. Hidratación: Como hemos dicho, debido al uso de la mascarilla nuestra piel está mucho más sensible e irritable. Por eso debemos mimarla más que nunca. Una buena opción es empezar con un sérum reparador, nuestros favoritos son el Rose Absolut First Serum de Aromatica y A Calming Day Ampoule de Sioris.

Para continuar, nos aplicaremos una crema hidratante (¡también podemos optar sólo por la hidratante si no queremos añadir tantos pasos a nuestra rutina!). La mejor opción es una crema ligera que no sature nuestros poros. Podemos utilizar una que contenga ácido hialurónico o karité, os proponemos la Face Moisturizer with Argan Powder de UpCircle.

4º. Protección solar: Quizás este sea otro de los pasos más importantes y muchas veces el más olvidado. Debemos protegernos de la radiación solar todas las mañanas. Además, algunos de los productos que utilizamos en nuestra rutina aumentan la fotosensibilidad de la piel (como los hidroxiácidos). Si no nos aplicamos protección solar, las manchas, los cambios en la pigmentación y los signos de envejecimiento aparecerán con mucha más rapidez. A nosotras nos encantan I´m puré perfect Cica de Suntique y Daily Essential Moisturizer de Alpha-H.

Maquillaje: lo más recomendable es que no nos maquillemos porque esto obstruye todavía más los poros y los brotes de maskne serán más intensos y prolongados. Nuestra mejor opción es aprovechar esta temporada para enfocar nuestra rutina diaria en cuidar la piel, tratarla y repararla. ¡Evitemos saturarla todavía más!

 Y como recomendaciones generales:

  • Evita tocarte la cara.
  • Sécate con toallas limpias.
  • Y cambia con frecuencia la funda de tu almohada.

Guía rápida sobre los Hidroxiácidos: ¿Qué son?, ¿Cuál es el más adecuado para mi tipo de piel?

Seguramente has oído hablar mucho de los diferentes tipos de hidroxiácidos y los beneficios que pueden aportar a tu piel: AHA, BHA, PHA… Pero, ¿qué es un hidroxiácido?, ¿cómo puedo elegir el más adecuado para mi piel?

En este artículo te aclararemos esas dudas y te presentaremos a los hidroxiácidos más conocidos. 

¡Empezamos!

En líneas generales, un ácido es una molécula capaz de disolverse en agua. Cuando esto ocurre, pierde protones y los transmite al agua en la que se disuelve. Esto provoca el aumento de protones del agua lo que se traduce en una mejora en la calidad y textura de la piel. De forma específica podemos encontrar ácidos con acción hidratante, despigmentante, antiinflamatoria y antioxidante.

¡Vamos a conocerlos!

Hidroxiácidos: los encargados del rejuvenecimiento de tu piel.

El ciclo de renovación dérmica se suele completar cada 30 días, aproximadamente. A medida que cumplimos años este ritmo se ralentiza y junto con otros factores, como la disminución de la producción de colágeno, da lugar a los primeros signos de envejecimiento: líneas de expresión, manchas o cambios en la textura de la piel. 

Aquí entran en acción los tan famosos hidroxiácidos, acelerando este ritmo de renovación celular y eliminando las células muertas que permanecen en nuestra piel. Es decir, exfolian de forma suave y desde el interior, a diferencia de los exfoliantes mecánicos (como el café o la sal).

Los hidroxiácidos se agrupan en tres categorías: los alfa hidroxiácidos (AHAs), los beta hidroxiácidos (BHAs) y los polihidroxiácidos (PHAs).

  • AHAs: son solubles en agua por lo que actúan en la superficie de la piel. Tienen propiedades exfoliantes y aceleran el ritmo de renovación celular. Además, unifican el tono de la piel y reducen la apariencia de las arrugas gracias a sus propiedades humectantes. Dentro de éstos, los más conocidos y utilizados son el ácido glicólico, el ácido láctico, el ácido mandélico y el ácido cítrico.

El ácido glicólico es el más potente ya que su molécula es la más pequeña, penetrando en la piel con más facilidad. Es importante recordar que debido a su alta penetración puede causar irritación en la piel (sobre todo en pieles sensibles).

El ácido láctico es el siguiente en tamaño. Tiene propiedades similares al anterior pero es más suave: penetra menos y más despacio. Será tu aliado si tienes la piel sensible ya que no irrita. 

El ácido mandélico tiene la molécula más grande de todos los AHAs. Aumenta la producción de grasa de la piel por lo que no se recomienda para pieles grasas, pero las pieles más secas sí pueden beneficiarse de este efecto. Además es antibacteriano y antiinflamatorio.

El ácido cítrico ya es conocido por todas nosotras porque está presente en algunas frutas y verduras. Se utiliza en concentraciones pequeñas. Tiene efectos antioxidantes y ajusta el PH de la piel.

  • BHAs: a diferencia de los anteriores, los BHAs son solubles en aceite. Penetran con gran profundidad en la piel por lo que su efecto exfoliante es mucho más intenso: regulan la producción de sebo y disuelven la grasa y piel muerta. Eliminan puntos negros y espinillas y además tienen propiedades antiinflamatorias y antibacterianas, controlando las bacterias que producen acné. También reducen la apariencia de los poros. Son perfectos para pieles con mixtas y grasas con tendencia a imperfecciones y granos. 

El más conocido y utilizado de los BHAs es el ácido salicílico.

  • PHAs: quizás sean los menos conocidos para nosotras ya que forman parte de la última generación de hidroxiácidos. Tienen características similares a los AHAs pero su molécula es más grande, con lo cual, son menos irritantes. Son ideales para las pieles más sensibles, por ejemplo con rosácea. Tratan la piel sin dañarla: limpian, exfolian e hidratan. 

Los PHAs más conocidos son la gluconolactona y el ácido lactobinoico

¡No te pierdas nuestro próximo artículo sobre cómo incorporar los ácidos a tu rutina skincare diaria!

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